A Sebastián no lo devastó descubrir que su esposa lloraba en silencio después del parto; lo destrozó entender que el miedo que la estaba secando por dentro llevaba la voz de su propia madre.
La escuchó antes de verla. No fue un grito. Fue algo más sucio: una súplica apenas respirada detrás de la puerta entornada del cuarto de […]