La traición más salvaje no llegó montada por forasteros, sino en el motor de la camioneta de su propia sangre, cuando el viejo ranchero vio bajar a sus hijos junto a hombres armados y comprendió que el peligro al que había abierto la puerta ya llevaba su apellido.
Hasta ese momento, solo había sido una muchacha empapada, con el vientre tenso bajo un vestido roto y los ojos de alguien que corría más […]