La bofetada no sonó más fuerte que el cristal, pero bastó para que toda la casa entendiera que alguien había cruzado un límite que ni el hombre más peligroso de la ciudad estaba dispuesto a tolerar.
Sofía soltó la bandeja de café cuando el golpe le giró la cara hacia la luz del pasillo. La porcelana fina estalló contra el mármol […]