La traición no empezó el día en que murió don Ernesto, sino la noche en que María sintió la mano de su esposo cerrarse demasiado fuerte sobre su hombro mientras todos fingían llorar.
—¿Qué te dio antes de morir? —le susurró él, sin mirarla como marido, sino como hombre que ya había decidido que una viuda sin apellido […]