Volvió al rancho con el vientre adelantándosele al orgullo, y Eugenio la miró como si el pasado hubiera llegado a su puerta no para pedir refugio, sino para cobrarle una herida que nunca dejó de supurar.
Magdalena no se quebró cuando él abrió la puerta y no sonrió. No se quebró cuando sus ojos bajaron un segundo a su embarazo y […]