La traición más humillante no fue ver al duque Sebastián Montiel encerrado como un ladrón, sino escuchar a sus propios aliados jurar que siempre habían sabido que era culpable.
La celda olía a piedra mojada, óxido y desesperanza. Sebastián estaba sentado contra el muro, con la camisa manchada, las manos heridas por los grilletes […]