La humillación llegó primero en forma de risa: cuatro jóvenes bien vestidos derribando a un anciano en silla de ruedas como si la dignidad ajena fuera un juguete caro que podían romper por aburrimiento.
El viejo cayó de costado sobre el pavimento con un golpe seco que hizo crujir el metal de la silla y callar por un segundo […]