La humillación empezó cuando la llamaron loca en la puerta de la iglesia, vestida de blanco y con el corazón en la garganta, solo porque se negó a caminar hacia el altar sin antes dejar entrar a Cristo.
Mariana no bajó la cabeza cuando su tía le susurró, con esa sonrisa envenenada que solo usan los parientes cuando quieren corregirte en público, que […]