La traición llegó con una mano joven entre los omóplatos, y Helena alcanzó a entender, mientras el vacío le arrancaba el suelo, que no la estaba empujando una enemiga cualquiera, sino la mujer a la que estaba a punto de llamar hija.
No gritó de inmediato. El aire se le quedó atrapado en el pecho cuando su cuerpo perdió equilibrio al borde de la escalera de mármol […]