Marina descubrió el código de barras en la espalda de su esposo a las dos y trece de la madrugada, cuando la luz del pasillo cayó sobre su piel desnuda y convirtió el cuerpo del hombre que amaba en la prueba de que había estado durmiendo junto a un secreto.
No fue el tatuaje lo que la partió primero. Fue el lugar. Bajo el omóplato izquierdo, donde otras mujeres habrían encontrado una cicatriz, un lunar, […]