La noche en que Julián encendió el camión por última vez, el miedo no venía de la carretera: venía de esa certeza sucia y muda que a veces se sienta en el pecho antes de que la desgracia tenga nombre.
A las cuatro y veinte de la madrugada, con el patio del almacén todavía dormido bajo una niebla baja y aceitosa, Julián se quedó un […]